Mes: September 2026

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Cuando comencé a integrarme a Miami Center, mis primeros pasos estuvieron muy ligados al mundo digital. Partí dentro del local, haciéndome cargo de toda la información que se comenzaba a incorporar a la página web.
En ese momento, muchas de las herramientas que hoy parecen simples o automáticas, había que aprenderlas y hacerlas prácticamente desde cero. Así fue como comencé a estudiar HTML, CSS y distintos conceptos de codificación, con el objetivo de mejorar la forma en que se presentaban y publicaban nuestros productos.

Ese mismo año decidí complementar ese aprendizaje y estudié Community Manager en la universidad. Mi intención era clara: quería entender mejor cómo posicionar nuestros productos en Internet, cómo comunicar sus características y, sobre todo, cómo lograr que llegaran a distintos tipos de público.

Con el paso del tiempo, esa decisión terminó siendo mucho más importante de lo que imaginaba.

Comencé trabajando con herramientas muy básicas y haciendo manualmente procesos que hoy, gracias a la inteligencia artificial, podemos realizar de manera mucho más rápida. Pero haber aprendido desde ese punto de partida me permitió entender realmente cómo funcionan muchas de estas herramientas y qué hay detrás de ellas.

Y mientras trabajaba con la página web, ocurrió algo que quizás no estaba dentro del plan inicial: comencé a conocer profundamente los productos.

Para publicar correctamente un producto no bastaba con saber cómo escribir una descripción o dónde colocar una fotografía. Había que investigar. Comparar modelos. Entender características. Conocer diferencias. Saber para qué vehículo servía un determinado producto, qué lo diferenciaba de otro y cuáles eran sus verdaderas ventajas.

Para obtener toda esa información, mi trabajo se desarrollaba principalmente de manera remota. En aquellos años, palabras como teletrabajo o home office prácticamente no formaban parte del lenguaje cotidiano. Yo recopilaba la información principalmente a través de correos electrónicos y también mediante reuniones puntuales con las personas que debían asistir al taller.

Ellos me entregaban la información que necesitaba y, a partir de eso, yo podía desarrollar y actualizar los contenidos del sitio web. Era una forma de trabajo bastante distinta a la que conocemos hoy, pero funcionaba y, sobre todo, me permitió ir adquiriendo conocimiento desde otra perspectiva.

Así, casi sin darme cuenta, el trabajo de posicionar productos en Internet también se transformó en una forma de especializarme en ellos.

Hoy, casi 14 años después, miro hacia atrás y veo que ese comienzo sigue teniendo una enorme importancia en lo que hago. Gran parte del conocimiento que tengo actualmente sobre productos nació precisamente de aquellos primeros años, cuando mi trabajo consistía en investigar, entender y publicar cada uno de ellos de la mejor manera posible.

Lo interesante es que una cosa fue llevando a la otra. El mundo digital me llevó a conocer los productos; los productos me llevaron a conocer mejor a nuestros clientes; y todo ese aprendizaje fue ampliando, con los años, mi base de herramientas y conocimientos.

Por eso creo que los comienzos son importantes. Muchas veces uno no sabe en qué se va a transformar aquello que empieza haciendo.

Este blog nace precisamente con esa idea.

Quiero ir compartiendo parte de ese camino: los procesos, los aprendizajes, las experiencias y también las anécdotas que han ido formando mi historia dentro de Miami Center.

Porque una empresa no solamente se construye con decisiones administrativas, productos o resultados. También se construye con las experiencias de las personas que trabajan en ella. Cada persona, desde su propia función y experiencia, aporta una mirada diferente y va dejando una parte de sí en lo que la empresa llega a ser.

Y esta es una pequeña parte de cómo comenzó la mía.

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